INSPIRACIÓN

Madre afirmó que su hijo solo quería hotcakes, pero el restaurante lo discriminó por no tener brazos

May 7, 2019 01:39

Resulta que un niño de tres años terminó sintiéndose cohibido por su discapacidad cuando llegó con su familia para desayunar en un restaurande de la cadena IHOP.

William nació sin brazos, pero se ha adaptado muy bien y es perfectamente capaz de alimentarse sin ayuda. Mientras estaba en el restaurante, se sentó sobre la mesa y usó sus pies para llevarse la comida a la boca, tal como siempre hace en su casa.

La madre de William, Alexis Bancroft, comentó al canal noticioso KARK que es precisamente así como le enseñan a comer y hacer algunas otras actividades en la terapia. Entonces, cuando estaban desayunando en IHOP aquel día, la familia no esperaba que hubiera problemas.

Todo lo que el chico quería era unos hotcakes (panqueques).

Sin embargo, William nunca consiguió que le sirvieran su desayuno. Mientras se preparaban para comer, el gerente general se acercó a ellos y les dijo que no permitían que el niño se sentara sobre la mesa y que tocara los contenedores de miel de maple con los pies porque iba en contra del código del departamento de salud.

Bancroft explicó que, tan pronto como llegaron al restaurante, ella había llevado a William al baño para lavarle los pies y que pudiera usarlos para comer. Así que, cuando el gerente se acercó a ella, la mamá respondió enojada:

¿Le pregunta a todos sus clientes si se lavaron las manos antes de tocarlos [recipientes de jarabe]?

El gerente se disculpó por sus acciones más tarde, pero Bancroft sintió que el daño ya estaba hecho. La madre estaba molesta porque su hijo fue discriminado debido a su diferencia física. La familia finalmente se levantó y salió del restaurante enojada.

KARK 4 News / YouTube

Bancroft señaló que el gerente le envió un mensaje insistiendo que todo fue un malentendido. Desafortunadamente, ese encuentro afectó a su hijo porque, según ella, se sintió cohibido al sentarse en una mesa para comer al día siguiente:

No quería sentarse en la mesa para comer. Quería sentarse en una silla, algo que realmente no puede hacer.

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Unos días más tarde, y gracias al estímulo que el niño recibió de otros en su comunidad, pudo volver a sentirse cómodo sobre la mesa y comer agusto, ¡sin ayuda de nadie!

Es muy triste que la familia, especialmente el niño pequeño, se haya sentido diferente y discriminada debido a algo que escapa de su control. Con suerte, historias como esta enseñarán a otros a ser más comprensivos y sensibles en ciertas situaciones, ¿no te parece?