Un simple procedimiento higiénico ha salvado la vida de miles de mujeres embarazadas desde 1847

Estilo de vida y salud

April 17, 2019 18:20 By Fabiosa

Aunque tal vez pocos estén familiarizados hoy con el nombre de Ignaz Semmelweis; muchas familias le siguen debiendo mucho a este doctor por su aporte histórico fundamental.  

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Semmelweis nació el 1 de julio de 1818 en Buda (hoy parte de Budapest, Hungría) entre una familia de comerciantes acomodados; y en 1844 se graduó en la Universidad de Viena con especialización en cirugía y obstetricia.

7 años después de haberse graduado, regresó a Budapest y se encargó allí del hospital de Saint Roch.

Durante esos años, las mujeres eran propensas a morir a causa de la fiebre puerperal; y aún más terrible, los casos fatales en hospitales eran significativamente mayores a los de los hogares, a pesar de que en las instituciones médicas los procedimientos eran realizados por profesionales de la salud.  

El joven doctor húngaro había estado intentando descubrir las causas de la tendencia mórbida en el hospital, hasta que un día de 1847 fue bendecido por un día: Semmelweis sugirió que las infecciones llegaban a la sala de parto desde la sala de enfermedades infecciosas o del departamento de anatomía mórbida, pues los doctores debían atender los nacimientos de los bebés luego de hacer autopsias (sin ningún procedimiento higiénico de por medio). 

De ese modo, Ignaz se convirtió en uno de los primeros en empezar una larga batalla para esterilizar los hospitales y obligar al personal médico a lavar sus manos con una solución de cloro, antes de cualquier contacto con las mujeres embarazadas. 

Y aunque algunos de sus colegas se burlaron de sus sugerencias, muy pronto pudieron confirmar la hipótesis del médico, pues la tasa de mortalidad se redujo en promedio por 7 puntos (de 18% a 2,5%).

Ignaz Semmelwis fue internado en una institución de salud mental por sus ideas "locas" de querer inventar procedimientos antisépticos. 

Pero el progreso de su descubrimiento no llegó sin obstáculos, pues una tormenta de críticas creció en contra tanto del procedimiento de desinfección inventado por el doctor, como en contra de él mismo. 

Incluso el hospital le prohibió publicar las estadísticas de reducción de la mortalidad relacionadas con la aplicación de su procedimiento higiénico; y luego, no bastando eso, lo despidieron del lugar.  

Lamentablemente, su destino fue bastante trágico, pues fue ingresado en 1865 en una institución de salud mental en donde, por cuestiones del destino, murió de septicemia (la enfermedad por la que fallecieron muchas mujeres embarazadas). 

Por desgracia, el papel de este médico en la introducción de los antisépticos no fue reconocido sino hasta después de su muerte, pero por tan significativa contribución al desarrollo de la ciencia médica sus descendientes le erigieron un monumento que lo describe como "el salvador de las madres"

Hay montones de enfermedades que pueden ser evitadas por simples procedimientos higiénicos, como lavarse las manos, incluidas las siguientes:

  • Disentería.
  • Fiebre tifoidea.
  • Cólera.
  • Infecciones intestinales.
  • Hepatitis.

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Muchas personas caen enfermas, en especial, a causa de su propia negligencia: muchos no se lavan las manos antes de comer o después de visitar el baño o de usar el transporte público. 

Es vital entender que la higiene no es una simple decisión personal, pues podría ayudarnos a evitar una serie de enfermedades importantes, así como a evitar contagiar de infecciones a nuestros compañeros o familiares.  

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Aprendamos a desarrollar el hábito de la limpieza y del lavado de las manos varias veces al día: la idea es hacerlo de manera tan natural que no se nos olvide nunca. 

¿Estás de acuerdo? ¿qué sería de la ciencia médica sin este descubrimiento sencillo pero tan importante por parte de este doctor húngaro?