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Las 15 frases de Gabriel García Márquez para demostrar que el amor es eterno

August 24, 2016 17:03

Una de las más famosas frases del escritor colombiano demuestra la inmortalidad del amor. Puede que no exista, puede que sea pasado, pero su fuerza es tal que es capaz de trascender tiempo y espacio; si no lo crees, piensa en las grandes novelas de amor. En la historia pueden pasar años, que los protagonistas estén tan alejados que no deberían pensar en el otro, sin embargo, se añoran, incluso se sienten. Tal vez por ser un sentimiento abrumador, por ser lo único que nos puede salvar de una existencia que de otra forma parece vacía o insignificante, pero el amor siempre tiene un lugar en las grandes obras de arte, incluso al expresar dolor y sufrimiento brilla por su ausencia. 

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Aqui os vamos a enseñar las frases de Gabriel García Márquez para demostrar que el amor es eterno:


  • Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.
  • Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa.
  • Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
  • Ningún lugar en la vida es más triste que una cama vacía.
  • El amor se hace más grande y noble en la calamidad.

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  • El afán de querer olvidarte, es mi mayor ímpetu para recordarte.
  • Puedes ser solamente una persona para el mundo, pero para alguna persona tú eres el mundo.
  • No llores porque ya se terminó… sonríe porque sucedió.
  • Te quiero no por quien eres, sino por quien soy cuando estoy contigo.
  • La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.

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  • Creo que no hay mayor desgracia humana que la incapacidad para amar.
  • La peor forma de extrañar a alguien es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener.
  • Recordar es fácil para el que tiene memoria. Olvidarse es difícil para quien tiene corazón.
  • Locamente enamorados al cabo de tantos años de complicidad estéril, gozaban con el milagro de quererse tanto en la mesa como en la cama, y llegaron a ser tan felices, que todavía cuando eran dos ancianos agotados seguían retozando como conejitos peleándose como perros.
  • Quizás Dios quiera que conozcas a mucha gente equivocada antes de que conozcas a la persona adecuada, para que cuando al final la conozcas, sepas estar agradecido.