ESTILO DE VIDA

La vida de Manuela Escobar, la hija de uno de los hombres más poderoso y peligrosos de la historia

November 14, 2019 21:34

Mucho debió pasar la familia del desaparecido narcotraficante Pablo Escobar Gaviria cuando el capo cayó abatido a manos de la DEA y el Bloque de Búsqueda colombiano hace más de dos décadas. Intentaron salir del país hacia Estados Unidos y, posteriormente, Alemania, pero ambos países les negaron la entrada.

Por eso, debieron regresar a Colombia, donde corrían gran peligro. Finalmente, pudieron recibir asilo en tierras argentinas, país en el que cambiaron de identidad e hicieron hasta lo imposible por mantenerse alejados de la palestra pública.

No obstante, con el tiempo los medios descubrieron su paradero y les pareció inútil seguir ocultándose. De hecho, Juan Pablo Escobar, ahora Sebastián Marroquín, publicó un libro con las vivencias durante la época en la que vivía su padre. Por su parte, Manuela Escobar, ahora Manuela Marroquín, siempre se esforzó por mantenerse alejada de los medios y, para la sorpresa de muchos, lo había logrado hábilmente. Sebastián afirmaba cada vez que le preguntaban por ella:

En nuestra familia respetamos, valoramos y acompañamos los deseos y el derecho de permanecer en paz de mi hermana menor.

Sin embargo, un fotógrafo de la revista Gente finalmente pudo conseguir un retrato de la misteriosa chica. Manuela nació en 1984 y, hasta la publicación de la revista, sólo había un registro fotográfico de ella luego de la desaparición de su padre. Si se hace una comparación entre las fotografías, no hay un gran cambio en su mirada: parece triste y apagada.

De hecho, José Alejandro Castaño, autor de Cierra los ojos, princesa, único libro sobre la vida de ella, convivió con la familia en Buenos Aires y la define como una persona melancólica, rasgo característico de su personalidad luego de perder a su padre. El autor afirma:

Su propia hija, su princesa, fue la última víctima de Pablo Escobar.

Manuela tenía nueve años cuando abatieron a su padre y estaba acostumbrada a vivir como una princesa consentida, pues así la consideraba y la había criado su papá. No obstante, desde antes de su muerte, ella ya vivía situaciones para las que no estaba apta, como durante los escapes con la familia.

En esos momentos, Escobar, haciendo gala de su ingenio, le hacía creer a la pequeña que era un juego de gatos y ratones; le pintaba bigotes en la cara y le decía que debían huir de los gatos, que no era más que los oficiales del Bloque de Búsqueda.

Cuando muere Escobar, se acabaron las farsas y Manuela, de tan corta edad, se vio obligada a conocer toda la verdad. Castaño afirma en su libro:

El drama para Manuela comienza cuando el padre muere y ella no tiene manera de enfrentarse a la realidad, era demasiado pequeña para comprender.

La pequeña quedó en shock y, durante un tiempo, durmió con un mechón de la barba de su padre bajo la almohada y usaba una de sus franelas para dormir. De hecho, Castaño cuenta que cerca del año 2000, en el cambio del milenio, un profesor de su colegio propuso elegir a los protagonistas del Siglo XX.

Unos postularon a Einstein, otros a Hitler, otros a Chaplin, y un compañero eligió a Escobar y expuso sobre él como “el narcotraficante del Siglo XX”. Manuela escuchó callada la descripción que hacían de su amado padre. Nadie sabía que ella era su hija.

A lo largo de su vida, sufrió varias depresiones, abandonó los estudios y terminó de estudiar en casa. En el año 2006, la familia aceptó que Castaño conviviese con ellos, pero Manuela nunca hizo acto de presencia ante él, siempre lo evadió. Para el autor, todo lo que tenía que ver con ella, era lúgubre y triste. Manuela nunca pudo rehacer su vida, e incluso intentó quitarse la vida.

Hoy la familia vuelve a estar en el ojo del huracán por una acusación de lavado de activos en contra del hijo y la esposa de Escobar, además de señalarlos como el nexo entre la ley argentina y el narco colombiano José Bayron Piedrahita Ceballos. Manuela no es parte de la acusación, pero, para variar, tampoco hace ningún tipo de pronunciamiento al respecto. Según se ha podido apreciar, la vida que le quedó como herencia es demasiado difícil para quien fuese la hija consentida del hombre más rico del mundo.