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Lo encontraron perdido y los médicos dijeron que no viviría el fin de semana. Ahora es otro perro

April 3, 2018 23:10

En vísperas de Navidad, Pía había viajado a otra ciudad para visitar a sus amigas. Cuando llegó, ellas le platicaron de un perrito que se veía en muy mal estado y que caminaba por las calles sin rumbo. Mucha gente había intentado ayudarlo pero nadie lo lograba, entonces ella sintió un llamado, sabía que tenía que hacerlo.

Cuando vi al perrito mi alma se partió en pedazos, mucha gente lo ignoraba pero yo no pude hacer eso, así que lo llevé al veterinario. Sabía que si lo dejaba ahí moriría. Los médicos nos dieron pocas esperanzas y unos medicamentos, Si lograba salir vivo del fin de semana, seguirían tratándolo.

Pía se había dedicado a rescatar y rehabilitar a muchos gatos, trabaja en una Asociación Civil de rescate de animales, donde después de recuperarlos, los dan en adopción, sin embargo, no tenía experiencia con perros. En cuanto llegaron a su casa, ella decidió bañarlo, pero el perrito no dejaba de llorar.

Para lograr alimentarlo, había que hacerlo directamente en la boca, como si se tratara de un bebé. No podía caminar entonces hacía del baño donde fuera que estuviera acostado.

Nadie conocía su edad exacta, pero los veterinarios calculaban que tenía aproximadamente un año. El perro llegó desnutrido, con sarna y deshidratado. Pía contó:

Los médicos me dijeron que nunca habían visto a un perro en ese estado de abandono. Su cuerpo estaba lleno de costras y solamente tenía un poco de pelo en el lomo. Tuvieron que sacarle sangre y salió con un cuadro muy grave de anemia, su hígado y riñones no estaban nada saludables.

No podían internarlo porque era probable que no saliera vivo, entonces Pía se lo quedó en casa y aunque había pocas esperanzas, niniguno de los dos se daban por vencidos. Ella lo bautizó con el nombre de 'Hércules'.

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Una de las cosas más importantes, era que Hércules subiera de peso, entonces su alimentación consistía en carne picada y pollo. El tratamiento contra la sarna era muy fuerte y necesitaba estar en buena condición para resistirlo. Hércules pronto sintió que tenía un hogar, y probablemente eso hizo que se aferrara a la vida.

Pocos días después, Pía bajó a Hércules con los otros animalitos y ahí mejoró aún más. Pronto se comenzó a mover e incluso a pararse, hasta ladró por primera vez.

Fue un proceso largo pero Hércules día con día mejoraba y su conexión con Pía, se hacía más y más fuerte.

Dormí durante un mes en el sillón a su lado, no quería que intentara subir escaleras pues podía lastimarse por la debilidad que aún tenía.

El día que dieron de alta a Hércules, él y Pía comenzaron a realizar ciertas rutinas. Diariamente salían de paseo, empezó a hacer amistad con los gatitos y ya está vacunado.

Al principio pensé que cuando sanara le encontraría un hogar, pero luego me dio miedo que nadie lo quisiera tanto como yo, así que decidí adoptarlo. Mi familia y amigos se enamoraron de él, de su fuerza y valentía y de su caracter noble.

Hércules es la muestra de que con amor y cuidados, se puede salir adelante hasta de la más terrible situación, cuando tenemos a qué aferrarnos a la vida, el camino para salvarnos se vuelve más sencillo.

Pía y Hércules hoy están juntos y son una familia.

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Fuente: Laopinion

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