Ana Martin habló de las heridas que tuvo en el rostro por la grabación de la novela: "El pecado de Oyuki"

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July 7, 2018 00:50 By Fabiosa

Todas las profesiones tienen sus complicaciones. A pesar de que la mayoría piensa que la actuación es cosa fácil y que solo trae cosas buenas a la vida, lo cierto es que eso no es tan verídico. Los buenos actores tienen que hacer muchos sacrificios para hacer un trabajo impecable, y eso, en ocasiones, puede traer muchos perjuicios, incluso para su salud.

La actriz mexicana Ana Martín, de 71 años de edad, ha tenido una exitosa carrera, que ha estado llena de triunfos y también de muchos pesares. Hoy, te queremos contar los secretos que ella misma reveló, sobre los perjuicios que le trajo a la salud, su interpretación de Oyuki, la protagonista de la novela “El pecado de Oyuki”, del año 1988.

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“El pecado de Oyuki”, un sacrificio enorme para Ana Martín.

En el año 1988 Ana Martin ya tenía 40 años, por ello, decidió realizar la audición para interpretar a Oyuki, como su último protagónico de mujer joven. Su talento y dedicación era enorme, así que no costó trabajo que los productores la escogieran para la que fuera la geisha japonesa.

© El pecado de Oyuki (1988) / Televisa

Sin embargo, no todo era color de rosa. Ella debió aprender muchísimo sobre la cultura japonesa. Durante un largo período tuvo una maestra originaria de Japón, que la enseñaba a hacer movimientos, miradas, gestos, a hablar e incluso, a bailar.

De hecho, según las propias palabras de Ana Martín en una entrevista que le hizo la propia Televisa, ella creía que todo sería fácil, aprender movimientos y ya. Pero no fue así, luego de aprenderse los movimientos, ella debió hacerlos cargando una bata llena de arena que pesaba 40 kilogramos, y las Getas, que eran los zapatos japoneses. Según contó, al instante se fue al piso, ¡sus entrenamientos tuvieron que ser muy intensos!

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La peor de las pesadillas de Ana Martín: el maquillaje.

Si cargar 40 kilogramos para bailar ya era un reto enorme, el proceso de maquillaje era mucho peor. Ella tenía que usar unos apliques en las cienes para mantener sus ojos rasgados, pero el médico que se los puso le explicó que no debía usarlos luego de seis meses. El problema fue que, pasado ese período, las grabaciones todavía no habían terminado y ella tuvo que seguir con los apliques, y muy pronto sufrió los pronósticos del médico.

Me empezaron a salir unas ampollas aquí (señalándose las cienes), por el calor de las luces.

Su cara estaba inflamada y se llenó de hematomas y llagas, que solo podían ser tratadas mediante cirugías, para evitar daños mayores y permanentes en su rostro.

El tratamiento para salvar su rostro.

Ana Martín confesó que ella tuvo que viajar a los Estados Unidos para que un cirujano estético de gran renombre le salvara el rostro. Primero la trataron con láser, para eliminar las negruras de la piel, así como la inflamación. Pero, además, tuvieron que rasparle la piel, para eliminar el tejido con llagas. A continuación, puedes ver la entrevista completa.

Sin lugar a dudas, fue un gran reto y dolor el que tuvo que enfrentar Ana Martín para interpretar estelarmente a la japonesa Oyuki. La calidad de su actuación fue tal, que recibió numerosos premios mexicanos e internacionales y la novela fue un éxito internacional. Al menos, su sacrificio fue premiado con creces.

Fuente: Las Estrellas

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