INSPIRACIÓN

Unos jóvenes se perdieron en el mar y fueron rescatados de milagro por un barco llamado Amén

May 8, 2019 17:40

Hay quienes dicen que muchas veces la realidad supera a la ficción ya que la vida nos enfrenta a circunstancias sorprendentes e inesperadas que pueden parecer salidas del guión de una película. Es como reaccionamos a estas situaciones lo que define nuestro carácter como personas.

Eric Wagner es oriundo del estado de Florida, Estados Unidos, y hace 6 años compró un bote que había sido bautizado con un nombre curioso: Amén. Cuando Wagner lo adquirió, no sabía que un día terminaría siendo la salvación de una pareja de jóvenes perdidos en el mar.

Tyler Smith y Heather Brown decidieron irse a nadar a la playa luego de que les dieran el día libre en la escuela. No obstante, se encontraron atrapados por una correntada que los arrastró mar adentro y los desorientó. Durante horas, intentaron regresar a tierra, pero solo lograban perderse más.

Agotados y asustados, ambos estaban a punto de rendirse y se encomendaron a Dios para que los ayudara a salir de esa situación terrorífica. Como si fuese un milagro, lograron divisar la embarcación de Wagner y comenzaron a hacerles señas con la esperanza de ser rescatados.

Wagner y sus amigos habían salido de Florida y se dirigían a Nueva Jersey cuando escucharon los pedidos de auxilio de los jóvenes. A pesar del ruido de los motores, el viento y el rugido del mar, lograron verlos y pudieron salvarles la vida. Una vez arriba del barco, Wagner los socorrió ya que se encontraban muy débiles y asustados. Luego, se puso en contacto con la guardia costera para que puedan devolverlos a sus familias, que seguramente ya estaban preocupados.

El día más increíble, esto realmente sucedió: estamos trayendo a mi bote Amén de Delray a NJ. El viento era de 15-20 nudos y el mar estaba agitado, pero decidimos salir de todos modos. (...) Despues de navegar 2 millas, nos pareció escuchar un grito desesperado sobre el sonido del viento, las olas y los motores. 200 metros detrás de nosotros, vimos un brazo sobre las olas. (...) Les arrojamos las chaquetas y luego una línea y las tiramos de nuevo a la cubierta. Era una pareja joven (18 años) que terminó a más de 1.5 millas de la playa a causa de una correntada. Así estuvieron más de 90 minutos, solo con sus trajes de baño. Demasiado débiles para subir la escalera de la cubierta, los empujamos y los subimos a bordo. (...) Ambos temblaban y estaban pálidos, sus labios eran blancos. (...) Me dijeron que no importaba en qué dirección nadaban, seguían alejándose de tierra firme. Exhausto y cerca del final, el muchacho me dijo que pidió ayuda de Dios. Luego aparecimos. Les dije el nombre de la nave, fue cuando empezaron a llorar. (...) La joven pareja fue amable y agradecida con nosotros y con Dios. Este último fue el responsable todo el tiempo.

Esta experiencia solo logró fortalecer la fe de todos los involucrados. Ya sea por coincidencia o por verdadera intervención divina, los dos adolescentes pudieron sobrevivir a esta odisea gracias a la acción heroica de un desconocido que no dudó en ir a rescatarlos. Antes de este episodio, Wagner tenía pensado cambiarle el nombre al barco, pero tras lo sucedido cambió de opinión y decidió que lo conservará como muestra de su amor por Dios.

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Esta historia conmovedora es uno de esos casos de “creer o reventar”, pero es imposible negar que la fe y el amor pueden mover montañas. Gracias al buen corazón de Wagner, hoy todos podemos alegrarnos de que esta potencial tragedia tuvo un final feliz.