ESTILO DE VIDA

"Sufrí mucho. Lloré mucho." Enrique Iglesias y las décadas enemistado con su padre por orgullo

December 3, 2019 00:06

El 2017 cambió la vida de Enrique Iglesias para siempre, pues pasó de ser una de las estrellas iberoamericanas del pop más reconocidas en el mundo a tener una tarea mucho más importante sobre sus hombros: ser padre.

Los mellizos Nicholas y Lucy llegaron para poner de cabeza el mundo de Enrique, pero también para hacerle reflexionar sobre la distancia que lo había mantenido alejado de su propio padre por décadas, al punto de hacerlo dar el primer paso para reconciliarse con él.

Como hijo de uno de los intérpretes más famosos de la música en español, muchos piensan que Julio Iglesias abrió el camino para que Enrique tuviera la fama al alcance de su mano; sin embargo, jamás fue así, pues Julio siempre quiso llevar la carrera de su heredero a su manera y eso abrió la brecha de su relación.

Por primera vez, Enrique habló de estas diferencias con toda sinceridad:

A los 18 años me separé de mi familia por completo. Y fue difícil. Me fui y durante diez años no tuve absolutamente ningún contacto con mi padre. No empecé a tener contacto con él hasta que falleció mi abuelo (en 2005). Son muchos años. Sufrí mucho. Pero lo que sentía por mi música me daba fuerza. Y, sobre todo, perseguía el objetivo hacerlo a mi manera.

Con la fama asegurada y sin nada más que perder, fue una película lo que motivó a Enrique para marcarle a su padre y retomar el contacto perdido hacía tanto tiempo:

Enseguida cogió el teléfono. Tuvimos una conversación muy bonita. Estaba bien de ánimo. Fue una conversación de esas en las que eres consciente de que es especial. Me reconfortó mucho.

Aunque Enrique logró enmendar la relación padre-hijo, la parte profesional sigue en las sombras:

Mi padre es un tío muy competitivo. Y yo, en cierta manera, también. (…) Nos tenemos un respeto mutuo, más ahora que hace 25 años. Es mi padre y lo quiero con toda mi alma. Lo respeto y lo admiro y hasta en parte entiendo las cosas que ha hecho en su carrera y en su vida personal.

Dejar sus orgullos profesionales a un lado ha hecho que, a pesar de los rumores, Julio conozca a sus nietos y cada vez que alguno lo necesita, saben que el otro está del lado contrario del teléfono, listo para tomar la llamada y hablar por un rato como hace años era impensable para ambos.

El camino para los dos fue difícil y todavía hay temas que prefieren evitar por beneficio mutuo, pero sin duda, tener hijos propios ha hecho que Enrique vea el mundo con ojos distintos:

Ahora lo pienso más. Lloré mucho en el inicio. Hubo un momento en particular. Me fui a San Francisco a mezclar mi primer disco. Estuve un mes allí. Recuerdo regresar al hotel, estar ahí solo y ponerme a llorar. Y pensar: ‘Qué estoy haciendo: he perdido el contacto con mi familia por completo’. Porque afectó a todo. Sobre todo, con mi padre, pero también con el resto de la familia.

El vínculo de padre e hijo no volverá a ser el mismo después de tanto tiempo alejados, pero con los rencores a un lado, Julio y Enrique Iglesias han logrado construir una nueva relación que llena poco a poco el vacío de las décadas que pasaron alejados sin sentido.