ENTRETENIMIENTO

"Eso no existe": el dia que Fernando Colunga se dio cuenta que no podría ser galán por siempre

November 12, 2019 00:30

Con personajes inolvidables en telenovelas como María la del Barrio, Esmeralda, La usurpadora, Abrázame muy fuerte o Soy tu dueña, Fernando Colunga logró consolidarse desde 1988 como uno de los galanes más cotizados de Televisa.

Sin embargo, luego de aparecer en menos proyectos cada vez, Colunga tuvo su última actuación en 2015 con Pasión y poder, antes de desaparecer de los escenarios de forma definitiva en 2016, a pesar de la desilusión de sus seguidores.

Luego de pasar 3 años viviendo una vida normal y plena, como un hombre ordinario en lugar de ser el rompecorazones preferido de la televisión mexicana, Fernando sorprendió en 2019 tras regresar a los escenarios para contar los pormenores de su vida en el retiro:

Yo vivo como cualquier gente, salgo a comer, a todos lados, voy al cine, hago todo, voy con mi pareja, vivimos una vida normal.


Consciente del paso del tiempo, Colunga recuerda con cariño sus mejores días en los foros, al tiempo que reconoce haber dejado de ser el galán de siempre tiempo atrás:

Uno tiene que aprender que todo tiene su tiempo. Hay papeles importantes para todos. Yo creo que simplemente uno tiene que estar ubicado y no decir: ‘¿Sabes qué? Yo quiero ser un eterno galán’ porque eso no existe, estos son ciclos. Yo estoy claro desde hace muchos años.

Tras aclarar que no añora los tiempos en los que arrancaba suspiros a donde fuera y luego de confesar la felicidad que disfruta al vivir alejado de los reflectores, el actor descartó la posibilidad de una familia:

La gente creativa somos gente que tenemos una hiperactividad, que estamos siempre viendo qué más vamos a hacer y a veces esto se complica para una gente que no es muy cercana a este medio, a veces es difícil entenderlo, es muy difícil entender los horarios.

Aunque la vida ha llevado a Fernando por caminos inesperados, ha sabido adaptarse a los cambios para gozar de una vida plena que podría llevarlo de nuevo a los escenarios o dejarlo disfrutar tranquilo de privacidad que por tanto tiempo no pudo tener.